De ciudad jardín a barrio de pisos
El barrio se planificó en los años veinte como una zona de casas unifamiliares. A partir de los cincuenta llegaron las viviendas autoconstruidas y en los setenta los primeros bloques de pisos, que hoy son la mayor parte de lo que reformamos aquí. La cercanía del Parc de Catalunya, la Font de Can Rull y el Eix Macià hace que muchos compradores elijan el barrio para entrar a vivir tras una reforma.
El piso típico de los setenta y cómo se reforma
Muchos pisos de Can Rull comparten esquema: recibidor y pasillo largo, cocina cerrada con galería, baño con bañera, tres dormitorios y suelos de terrazo. La reforma que más nos piden es la integral, y suele girar en torno a tres decisiones:
- Abrir la cocina al salón o hacer una cocina semiabierta con barra. Casi siempre se puede, porque los tabiques de la cocina no suelen ser de carga, pero lo comprobamos siempre antes.
- Integrar la galería en la cocina para ganar metros y luz, con carpintería nueva y el tendedero bien resuelto.
- Cambiar la bañera por un plato de ducha amplio y, si el espacio lo permite, ganar un segundo baño o un aseo a costa del pasillo.
A esto se suman instalación eléctrica nueva (los cuadros originales rara vez tienen los circuitos que pide una cocina actual), fontanería en multicapa y suelo porcelánico o laminado sobre el terrazo nivelado.
Casas unifamiliares
En las casas que quedan de la ciudad jardín el trabajo es más parecido al de una casa de pueblo: cubierta, fachada, patio y distribución. Si la casa tiene placas de fibrocemento en cubierta o bajantes antiguas, lo incluimos en el presupuesto con su retirada reglamentaria.
Plazos
Una reforma integral de un piso de unos 80 m² en Can Rull suele llevar entre 8 y 12 semanas de obra, más una o dos de preparación (medición, presupuesto y comunicación previa al Ayuntamiento). Te damos un calendario por fases antes de empezar.